Audrey se apresuró a pedalear para llegar pronto al hospital, se sentía como una colegiala montando esa cosa vieja a la que le sonaba todo menos el claxon. Pero era una buena idea para ahorrar, sobre todo si necesitaba movilizarse más allá del hospital para ir al banco, por ejemplo, o hacer compras, que no eran muchas…
Había practicado en ella toda la tarde del día anterior, a pesar del ardor y la comezón que le provocaban los raspones de sus rodillas, pero se sentía lo suficientemente segura c