— ¿Qué te pasa? — Alice le preguntó cuando la vio pasar como un torbellino sin saludar a nadie.
— ¡Mejor no preguntes!
— Audrey… — Insistió la otra enfermera yendo tras ella.
La rubia se puso las manos en la cintura e inspiró profundo.
— ¡Es Evans!
— ¿El Doctor Connor Evans? — Ladeando la cabeza en señal de interrogación ya que la rubia siempre lo llamaba por su nombre de pila.
— ¡Sí, ese Evans!, ¡Acaba de humillarme porque no tengo un medio de trasporte apropiado que no destone en el aparcamie