— Estás muy golpeada, Audrey, será mejor que te lleve al hospital para curar eso — Connor dijo, observando los profundos raspones de los brazos y piernas de la joven.
— No creo que sea necesario, puedo limpiar estas heridas en casa yo misma — No quería ser una molestia.
Connor la miró con firmeza y le recordó sus propias palabras:
— Terminarás dejando residuos, y luego se infectará — Respondió de la misma manera como ella lo había hecho la noche anterior.
— Está bien — Dijo rindiéndose muy pron