— Doctor, los familiares de la señora de la sala tres lo están buscando — Alice se acercó a decirle mientras él permanecía con la mano en el pomo de la puerta.
— Está bien, iré a verlos, gracias — Le respondió con amabilidad y Alice se le quedó mirando como si se le hubiera zafado un tornillo.
«Y a este señor, ¿Qué le pasa? Demasiada amabilidad me confunde», ella pensó para sus adentros, y se encogió de hombros.
El móvil de Audrey sonó con insistencia.
— ¿Loretta?
— ¿Qué te pasó? ¿Tuviste que t