Cuando Loretta llegó, de inmediato Rubens habló con ella según las instrucciones de Connor, Loretta escuchó cada detalle y apuntó en su agenda, pero hubo cosas que prefirió no decirle a la rubia, al menos no por ahora.
— ¡Loretta! — Audrey le echó los brazos al cuello en cuanto la vio.
Estaba pálida y demacrada, con la mirada triste, y se abrazaba a sí misma temblando de frío.
— Te he traído tu abrigo favorito — Le dijo cubriendo sus hombros — Me imaginé que tendrías frío.
— ¡Ay, amiga, no sé q