Mundo ficciónIniciar sesiónAriadna miraba con ternura a los infantes, se inclinó para observar qué productos comercializaban, enseguida sus fosas nasales se inundaron con el delicioso aroma de los tamales que Fernando tenía en un canasto.
—Huele exquisito —mencionó ella.
—Mi madrina guisa, rete sabroso —comentó Fernando.
Ary le sonrió y se dedicó a conversar con ellos para







