Mundo de ficçãoIniciar sessãoAriadna, antes de irse del hospital, pasó a saludar a Alonzo. Quién se encontraba acostado leyendo un libro.
—Hola... ¿Puedo seguir?
—¡Claro! —respondió él, con una sonrisa.
Ariadna se acercó a él, lo tomó de la mano.
—Muchas gracias… No tengo palabras para agradecerte. ¡Arriesgaste tu vida por m&iacu







