POV de Nadia
No podía quedarme. No después de lo que acababa de pasar, no después de ver la verdad en sus ojos y oír las mentiras en su voz. Mi pecho se sentía apretado, mi estómago anudado con una mezcla de miedo, confusión y una traición que ni siquiera estaba segura de que existiera aún. Había pensado que podía manejar estar cerca de él, estar a su lado, pero cuanto más cerca llegaba, más me daba cuenta de cuán frágil era realmente mi resolución.
Adrian… era imposible. Imposible e infuriating y enloquecedor todo a la vez. Me miraba como si yo fuera todo lo que quería, y sin embargo lo negaba. Cada fibra de él lo gritaba, cada mirada, cada roce de su mano, cada sutil tensión en su postura, pero no lo diría en voz alta. Y esa negativa —su negativa— ardía más caliente que cualquier ira que hubiera sentido jamás.
Tragué con dificultad, forzándome a ponerme de pie. La habitación de repente se sentía demasiado pequeña, demasiado asfixiante. Necesitaba espacio. Necesitaba aire. Y necesit