Punto de vista de Nadia
El viejo almacén se alzaba como un gigante olvidado en el distrito industrial, rodeado de maleza y contenedores oxidados que nadie había tocado en años. Damien detuvo el vehículo detrás de una pila de chatarra, apagando las luces antes de que el motor dejara de ronronear. El silencio que siguió fue casi ensordecedor, roto solo por el viento que silbaba entre las planchas de metal sueltas.
"Quedaos aquí un minuto," dijo Damien, sacando su pistola. "Voy a revisar que no ha