POV de Nadia
Desperté sin el peso habitual en el pecho, y me tomó un segundo entender por qué.
Música flotaba desde algún lugar afuera, faint pero alegre. No del tipo que analizas o soportas, del tipo al que te mueves sin darte cuenta. Me giré de lado y sonreí contra la almohada, sorprendida por cuán fácil salió. Recordé al instante que estaba de vacaciones.
La palabra aún se sentía irreal. Como si despertara cualquier segundo y recordara la lista de cosas que había olvidado preocuparme.
Me deslicé de la cama y crucé la habitación descalza, el piso fresco y anclador. Las puertas del balcón estaban abiertas, cortinas moviéndose perezosamente en la brisa. Afuera, el mar se extendía infinitamente, azul sobre azul, calmado de una forma que se sentía casi ofensiva.
Nada aquí tenía prisa.
Me apoyé en la barandilla y cerré los ojos, inhalando sal y calor y algo cítrico flotando desde abajo. Mis hombros bajaron. Mi mandíbula estaba desclenchada. No me había dado cuenta de cuán apretada me ha