Punto de vista de Nadia
Podía sentirlo incluso antes de abrir los ojos. El aire estaba más apretado, como si algo invisible hubiera envuelto sus dedos alrededor del horizonte y estuviera esperando para apretar. Mi teléfono yacía boca abajo en la mesita de noche, deliberadamente ignorado, y aun así casi podía oírlo vibrar en anticipación, zumbando con información que quería ser conocida.
Me quedé quieta más tiempo del necesario, mirando el techo, contando las grietas finas que había memorizado d