Punto de vista de Nadia
La mañana llegó despacio, extendiéndose por la ciudad como oro líquido derramándose sobre acero y vidrio. Me desperté en silencio, un tipo raro que se sentía tanto pacífico como antinatural. Adrian no estaba a mi lado. El apartamento parecía respirar en anticipación, con sombras curvándose a lo largo de las paredes como si estuvieran conscientes de la tormenta que se avecinaba.
Me vestí con cuidado, eligiendo deliberadamente un blazer azul marino sobre una blusa blanca i