Punto de vista de Nadia
Los hospitales tienen una forma de empequeñecer a las personas.
Elena parecía más pequeña que nunca, tragada por sábanas blancas y máquinas que parpadeaban. El pitido constante junto a su cama sonaba demasiado fuerte, demasiado insistente, como si nos recordara que el tiempo no estaba de nuestro lado. Sus labios estaban secos, su rostro pálido de una manera que me apretaba el pecho.
Me quedé junto a la cama, con los brazos cruzados con fuerza alrededor de mí, intentando