Capítulo Ciento Diecisiete

Punto de vista de Nadia

Los hospitales tienen una forma de empequeñecer a las personas.

Elena parecía más pequeña que nunca, tragada por sábanas blancas y máquinas que parpadeaban. El pitido constante junto a su cama sonaba demasiado fuerte, demasiado insistente, como si nos recordara que el tiempo no estaba de nuestro lado. Sus labios estaban secos, su rostro pálido de una manera que me apretaba el pecho.

Me quedé junto a la cama, con los brazos cruzados con fuerza alrededor de mí, intentando no mostrar lo aterrorizada que estaba. Elena siempre había sido dramática, siempre exagerando. Pero esto… esto no era drama. Esto era real.

"El sangrado está controlado por ahora," dijo el doctor, hojeando una carpeta. "Pero necesita sangre. Su tipo es raro y el banco de sangre está bajo."

Las palabras cayeron en la habitación como un plato que se rompe.

Mi madre soltó un jadeo suave. La mandíbula de mi padre se tensó, el músculo de su mejilla temblando como siempre hacía cuando intentaba manten
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP