La mirada de Tomaso se detuvo un momento en los tentadores labios de Lily.
— Puede que no me guste que me tomen por lo que no soy. Así que no digas nada.
Dijo, y le sonrió.
Estaba flirteando con ella eso no podía creerlo después de todo aquello en su vida, con la muerte de su madre. Lo miró un momento. Cada vez que un hombre había intentado aquello en el pasado lo había rechazado con delicadeza o ásperamente, dependiendo en primer lugar de si estaba casado o no, y en segundo lugar de la natural