Capítulo 129

Clarissa cogió la invitación. La luz de la lámpara hacía brillar el dorado de las letras.

—¿Y nosotros qué queremos?

—Saber quiénes son —respondió Mateo—. Saber qué esconden. Y si resulta que también tienen un sótano lleno de archivos prohibidos, pues abrirlo también.

Lily sonrió. Era una sonrisa peligrosa, la de quien ha aprendido a no tener miedo.

—Entonces vamos. Pero no como invitados. Como inspectores.

Selene asintió.

—Iré con ustedes. Steve también. Diremos que somos asesores de la fundac
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