Demian mantenía la mirada fría y cortante sobre Claudia, que aún permanecía de pie frente a él con expresión dolida, como si de verdad le afectaran sus palabras.
—Será mejor que te vayas —ordenó con voz baja, pero firme —lo nuestro termino hace mucho tiempo.
Claudia frunció los labios, conteniendo el impulso de insistir, pero sus ojos reflejaron esa mezcla venenosa de rencor y deseo que siempre la acompañaba.
—Todavía te amo… ¿es que no te das cuenta? —murmuró con falsa tristeza, dando un paso