No entendía por qué me sentía así con ella; era extraño. Solo de pensar que seríamos solo amigos, lo sentía.
—Es la mejor amiga de la esposa de tu primo; no deberías involucrarte —me atacaba mi conciencia.
Llegué a mi departamento y me sorprendió encontrar a Alice esperándome. No podía creer que tuviera la audacia de buscarme.
—Amor, te he esperado todo el día, ¿dónde estabas? —se acercó de manera melosa.
—Creo que te dejé claro la última vez, no deseo volver a verte. Por desgracia, me di cuent