—No puedo prometer algo que no sé si voy a cumplir.
—Lo harás, así que prométemelo, Juliette.
—Lo prometo —dije, convencida en ese instante mientras ella volvía a rodearme con sus brazos—. Chloé, ¿y Diane?
—Estaba hablando con el médico cuando yo entré, me pidió que pasara primero.
—Entiendo —respondí, y justo entonces la puerta se abrió, dejándome ver al hombre que supuse era mi doctor.
—Juliette Moreau —me llamó el doctor al entrar en la habitación, seguido muy de cerca por mi madre.
—Mi niña