Pero claro, lo último resulta muy contradictorio después de lo que hice.
—¿No preferirías ir a un lugar más privado? —susurra la mujer en mi oído con voz seductora.
Al no recibir de mí una respuesta directa, planta un beso en mis labios y luego introduce su lengua en mi boca, para intentar jugar con la mía, un acto que al principio no es correspondido, pero que tras unos segundos me lleva a atraerla hacia mí, sujetando con fuerza su cabello y enredando mi lengua con la suya en un beso con la má