Camino por el pasillo oscuro hasta volver a la parte del club donde toda la gente baila o bebe.
Estoy a punto de dirigirme hacia la barra para conseguir algo de alcohol, pero antes de llegar veo a un tipo sosteniendo una botella de whisky en sus manos. Me acerco a él y, sin pensarlo, le arrebato la bebida.
—¡Oye! ¿Qué te pasa, imbécil? —grita, pero calla de golpe cuando saco un fajo de billetes de cien dólares y se lo arrojo al pecho.
No tengo idea de cuánto dinero iba ahí, pero tampoco me impo