Mundo ficciónIniciar sesiónDiana presionó los labios, inhaló profundo, tomó de la mano a María Paz, y la llevó a la cama, una vez que ambas se sentaron, procedió a contarle lo que estaba pasando.
Los labios de la chica temblaron, su rostro se llenó de lágrimas.
—¡Yo lo sabía! —Sollozó adolorida—. Mi Duque me necesita, yo debo ir a su lado, no lo puedo dejar solo —mencionó







