Joaquín
—¿Sabes qué? —dijo mi madre. —Quiero que vayamos al restaurante donde solíamos ir cuando eras niño. ¿Te acuerdas? El de las luces colgantes y los cuadros antiguos en las paredes.
Claro que me acordaba. Era uno de sus lugares favoritos, el restaurante al que solía llevarme cuando quería darnos un gusto, a pesar de que no siempre teníamos mucho dinero.
—Me parece perfecto, mamá. —Mi voz salió suave cargada con esa nostalgia. —Paso a buscarte a las siete.
—Estaré lista, —respondió con emoc