Socorro
¡Maldita sea!
¿Cómo era posible que esa bestia musculosa apareciera justo en ese momento?
Nunca la había visto en mi vida, pero la forma en que me miró... Me obligó a salir de allí antes de tiempo.
¿Y Ramiro...?
—¡Maldito cobarde! —espeté, pateando una lata vacía en la calle.
"Si esa rata de alcantarilla habla, estaré aún más jodida."
La policía ya estaba encima de mí. Todo por culpa de mi querido hermano.
Me metí en un callejón, respirando con dificultad. Busqué el teléfono en mi bo