Capítulo 31

—Pero la conexión se volvió más… estable. Más como una amistad muy cercana. Hay cariño. Hay admiración. Pero no hay… —busco la palabra correcta— vértigo.

Sandy sonríe apenas.

—¿Vértigo?

Asiento.

—Sí. Ese desorden en el pecho. Esa sensación de que todo puede salir mal y aun así no quieres salir corriendo.

Se queda mirándome unos segundos.

Y entonces, inevitablemente, pienso en Daniel.

No lo digo.

Pero lo pienso.

Y Sandy lo nota.

—¿Y con Daniel?

Mi re
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