El sol se filtraba tímidamente por las cortinas de la habitación, proyectando sombras doradas sobre las sábanas revueltas. Nicolás abrió los ojos con dificultad, sintiendo de inmediato cómo un latigazo de dolor se extendía desde su sien hasta la base de su cráneo. Maldijo entre dientes, llevándose una mano a la cabeza mientras trataba de recordar qué demonios había pasado la noche anterior.
Todo volvía a él en fragmentos desordenados: el alcohol quemando su garganta, su orgullo herido, el rostr