Me quedé tiesa. Congelada. Modo disimulando, me repetí. Actúa normal. Tienes amnesia. No recuerdas nada. Ni siquiera recuerdas lo incómodo que es esto.
Entonces, oí el clic de la puerta del baño. Se abrió.
Entré en pánico. Giré la cabeza bruscamente hacia la ventana, fingiendo una concentración absoluta en los coches que pasaban abajo. Adopté mi mejor pose de "no estoy haciendo absolutamente nada". Pero mi pierna derecha me traicionó, iniciando un temblor rítmico contra el suelo. Un tic nervios