Regresé a la habitación con el peso del mundo sobre los hombros, pero... Con el alivio de contar con la ayuda de Santiago, el es el mejor especialista en traumas por toda Europa, y tengo la certeza de que él podrá ayudar a Adeline.
Adeline ni siquiera se había movido. Me quité la chaqueta de cuero, dejándola en el sofá, y me deslicé de nuevo en el estrecho espacio de la cama, junto a ella. Mi cuerpo gritaba de agotamiento. Cerré los ojos, buscando refugio en su calor, intentando robarle un pa