Capítulo 54

Las puertas metálicas del ascensor se cerraron, aislándonos del resto del mundo y del zumbido de la oficina. El silencio que siguió fue denso, cargado de todo lo que acababa de pasar.

Damián soltó un suspiro, aflojando un poco el nudo de su corbata, y se giró hacia mí. Ya no me miraba como el jefe depredador que me había marcado frente a todos, sino con una intensidad más tranquila.

—Necesitamos comer —dijo, su voz grave rompiendo el silencio—. Y hablar.

Asentí, incapaz de articular palabra. Sa
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App