El ambiente en la habitación se había vuelto sofocante. A pesar de que el aire acondicionado zumbaba suavemente, el aire se sentía cargado de electricidad estática. Santiago seguía arrodillado frente a la cama, sus manos firmes moviendo mi tobillo izquierdo en círculos lentos, pero su mirada se escapaba constantemente hacia la puerta.
—Concéntrate, Adline. Respira —me pidió, aunque él mismo parecía estar conteniendo el aliento.
De repente, un sonido rompió la calma: el chirrido metálico y d