Narrado por Drex
Salí del hospital a mediodía. El sol pegaba fuerte, pero yo me sentía igual de vacío que las últimas semanas.
No es que estuviera curado; los médicos solo dijeron que podía irme a casa, que el cuerpo se estabilizaría con tiempo. Mentira. Seguía sintiendo el peso de su soledad cada noche, pero ya no aguantaba más esas paredes blancas y el pitido constante de las máquinas. Necesitaba cambiar de aire, de ciudad, de todo. Cogí un taxi directo al apartamento, pensando en hacer la ma