Capítulo 95
Brienna
Después del desayuno, el aire en el jardín seguía cargado de esa mezcla de testosterona y segundas intenciones. Yo intentaba recuperar mi dignidad, o al menos el color normal de mi cara, mientras veía cómo Arders desaparecía por el pasillo.
Pero el alivio me duró poco.
Siento una presión repentina en el brazo. No es Drex. Es ella.
—Bueno, basta de hombres por hoy —anuncia su hermana, estrechándome contra su costado con una confianza que yo no le he dado, pero que ella se to