Narrado por Drex
Mientras conducía por la carretera secundaria, con la nieve aún cubriéndose los bordes y el cielo grisáceo abriéndose poco a poco, no podía dejar de mirar a Brienna de reojo, sentada en el asiento del copiloto con el cuerpo encogido contra la puerta, los ojos fijos en el paisaje que pasaba borroso fuera de la ventana, como si buscara en los pinos alguna respuesta que el mundo no le daba.
Tenía fuerza, se le notaba en la forma en que mantenía la espalda recta pese al agotamiento que le pesaba en los hombros, en cómo sus manos se cerraban en puños sobre el regazo sin temblar del todo, y en el modo en que había huido, no solo de la cabaña sino de la marca que llevaba en el cuello, esa cicatriz fresca que olía a otro alfa, tenue pero persistente, como una capa que la envolvía sin llegar a ahogarla del todo. Quizás no era tan fuerte porque ella peleaba contra esa marca, al marcharse tan rápido, al decidir no ser una omega esclavizada y resistirse al vínculo impuesto con una