La noche había caído, cubriendo la pradera y el campamento de la manada Claro de Luna con un manto de estrellas brillantes. Ryan y Tiberius siguieron a Lyanna hasta un gran claro rodeado de árboles, donde el fuego crepitante de una hoguera central proyectaba sombras danzantes sobre los rostros de los lobos reunidos.
Los lobos de Claro de Luna se sentaban en círculo alrededor del fuego, conversando en voz baja, algunos riendo mientras compartían comida. El ambiente era acogedor, pero a pesar del