Aquella noticia dejó a Annie sin aliento.
—Eso no puede ser… —murmuró.
Anthony, en cambio, guardó silencio. No podía rendirse. No ahora que habían encontrado al abogado de su amigo y socio.
Se acercó un poco más a la enfermera.
—Necesito hablar con el médico encargado —dijo con firmeza—. Esto no puede quedarse así.
La mujer negó con la cabeza.
—El doctor no autoriza visitas fuera del horario. Y en su condición… no hay nada que puedan hacer.
Annie sintió como la frustración la invadía l