Annie no esperaba que la despedida entre ellos fuera así, sin una discusión, sin una escena que justificara el dolor. Sin una ruptura que le diera rabia para sostenerse y no quedarse en medio de la nada, sumergida en un profundo dolor. Resignada a perderlo.
Eso dolía. Lo amaba y, aun así, no podía seguir con él.
Se dejó caer en el sofá como si ya no pudiera sostener el peso de lo que sentía. Y entonces se quebró por completo. Lloró, lloró con angustia, con una intensidad que nacía desde lo m