Pov. Nrra
La casa era… excesiva.
No había otra forma de describirla.
Amplia, silenciosa, impecable hasta el punto de resultar fría. Todo en ese lugar gritaba poder, control… y dinero. Nada se sentía vivido, solo perfectamente calculado. Valeria permanecía de pie frente a él, tensa, con los brazos a los costados y la respiración contenida, mientras Adrián seguía sentado como si nada de lo que acababa de pasar tuviera la menor importancia. La diferencia entre ambos era absurda; ella, al borde de