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Valeria permanecía sentada en el asiento trasero del auto con los brazos cruzados y la mirada fija hacia la ventana. Su expresión hablaba por ella sola. Estaba molesta… demasiado molesta. James conducía al frente en un silencio casi incómodo. De vez en cuando levantaba apenas la vista hacia el retrovisor, pero no se atrevía a decir absolutamente nada. Honestamente, no quería quedar atrapado entre esos dos. Adrián apenas se atrevía a mirarla, notando de inmediato la manera en que ella ev