El impacto de descubrir la verdadera naturaleza de su padre dejó a Dafne en estado de shock. Necesitaría tiempo para procesar y aceptar la cruda realidad que acababa de escuchar. No quería llorar, no quería sentir la rabia y la tristeza que la inundaban, pero las lágrimas fluían sin control, como un río desbocado. Se sentía completamente aturdida por las revelaciones que había escuchado. Ahora tenía primos y un asesino persiguiéndolos.
Las emociones la abrumaban: incredulidad, decepción y, sobr