Al día siguiente, Ava regresó al restaurante. Sofía, al verla entrar, le dio un efusivo abrazo y comenzó a ponerla al día sobre todo lo sucedido durante su ausencia: los nuevos clientes, las historias que cada uno traía consigo. Pasaron el día conversando entre risas y anécdotas, por un momento un pensamiento cruzó por la mente de Ava, recordando a su salvador.
—¿Has visto a la persona que me salvó el día del robo? —preguntó, con un deje de inquietud en la voz—. ¿Ha aparecido por aquí? Quiero c