Mundo de ficçãoIniciar sessãocuando las esperanzas de encontrarla comenzaban a abandonarme, Camelia reapareció. La reconocí incluso antes de que se acercara a mí, como si mi alma la detectara antes que mis ojos. Su piel cremosa, enrojecida por el sol. Un sombrero de paja sombreaba su rostro perfilado, dándole un aire de misterio encantador. Sus rizos rojizos danzaban con el viento y cada paso suyo parecía una coreografía precisa de sensualidad y elegancia.
La







