Mundo ficciónIniciar sesiónFinalmente, el guardia cedió y me dejó entrar, con la condición de salir en media hora. Y, si yo lo quería, me podía quedar en triaje, acompañándola.
El ambulatorio tenía un aroma entre cloro y alcohol, se mezclaba con ese silencio hospitalario que se instala en las paredes como humedad. Caminé con pasos afanosos al área de observación, siguiendo los letreros algo descoloridos y esquivando al per







