PARTE II: ÉTICA

Hasta que no se fue a buscar a mi niño y lo trajo en brazos, no pude entrar y sentarme en el inodoro con tranquilidad. Le indiqué a Adrien que se girara y por fin liberé mi vejiga llena. El alivio fue instantáneo, sentía dolor, solo que cada vez se hacía más tolerable o me adaptaba a él.

Me levanté y aproveché de bañarme. El agua estaba helada, ya que no había regadera, sino que un enorme

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