Mundo ficciónIniciar sesiónCamelia.
—Oh vamos, cariño. Todo estará bien, no te preocupes —le dije a Adrien, a través del teléfono mientras acariciaba mi vientre—. Es solo una molestia estomacal. Cualquier cosa te aviso… te amo.
Nos despedimos, corté la llamada y me abrigué en mi gruesa cobija, aspirando el perfume de mi esposo que aún se mantenía impregnado a la tela.
Ayer no tuvo tiempo de







