«Somos como un imán: atraemos lo que sentimos.»
JOAQUÍN
Son las once de la mañana y estoy en la oficina esperando a Vivian. La cité acá porque no quiero demorarme demasiado con ella. Seré claro y breve. La secretaria de gerencia me notifica que ha llegado y le pido que la deje pasar. La puerta se abre casi al instante.
—¡Dulzura, qué alegría verte tan pronto! —me saluda caminando con coquetería.
Me levanto de la silla, la saludo con un beso en la mejilla y la invito a sentarse en frente de mi es