«Quien no perdona, destruye su propio camino.»
JOAQUÍN
El viaje era una vil mentira. Por supuesto, he pasado la semana en casa de mis padres, encerrado como una cucaracha en mi cuarto, ahogándome en mi propia culpa. No he comido ni he dormido y a duras penas he podido tomar agua. He perdido cuatro kilos y no sé cómo salir de este hoyo.
Le he prometido que todo está bien entre nosotros y que la veré mañana mismo. No sé cómo podré verla a la cara sin que se me note el calvario que estoy viviendo