«La felicidad es tímida y espera ansiosamente a que la persigas con todas tus acciones. No le gusta hacer el primer movimiento, ¿quién lo haría?»
JOAQUÍN
—Parece que no lo tiene muy claro —se burla el doctor—. En todo caso, no puedes quedarte sin autorización.
«¡Imbécil!»
—Yo puedo autorizarlo —responde Carlos.
«Le daré un regalo a este buen hombre».
—Así será, entonces —dice el doctor con pocos ánimos.
Le sonrío victorioso y me acomodo al lado de Mía.
—Perfecto. Gracias, suegro —le digo, y est