El ambiente en el bar era eléctrico, con luces tenues y música que invitaba a perderse en el ritmo. Ori se movía con una confianza renovada, sintiendo las miradas de admiración a su alrededor.
Damián, a su lado, no podía ocultar su orgullo y satisfacción al verla disfrutar. Ella dejó que el alcohol quemara su garganta mientras el ritmo vibrante de la música se apoderaba de su cuerpo. Se dejó llevar por la euforia del momento, moviéndose en la pista con la confianza de quien sabe que es observad