Darío regresó al departamento, su novia estaba sentada en el sofá, con un trago en las manos.
Podía notar que estaba molesta, eso era lo que quería su sobrino: crearla problemas, no tenía que ser un genio para saberlo.
—¿Me vas a decir quién carajos es esa mujer? Quiero una explicación en este momento, Darío.
Linda trataba de controlarse, sentía que tenía una daga clavada en el pecho, era realmente doloroso.
—Es una amiga —respondió con total tranquilidad —necesitaba de mi ayuda, eso es todo