Patricia estaba en una tienda exclusiva mirando los vestidos de novia disponibles.
Imaginaba celebrar una gran boda, ella se lo merecía, era hermosa y la futura esposa de un hombre multimillonario.
Violeta se acercó a ella y le mostró un hermoso vestido, diseñado en Francia. Sus ojos se iluminaron en segundos.
Iba a casarse en unos meses y quería que todo fuera espectacular, no aceptaba menos, ella merecía lo mejor de lo mejor.
—El vestido vale una fortuna —exclamó su amiga —podría comprarm