—Lárguense de aquí o yo mismo llamaré a la policía.
—Tranquilo, no tiene que ser tan grosero, ya nos íbamos —le respondió la madre de Patricia —solo pasamos a saludar, llévale mi recado a Sofía, cariño —habló la mujer descaradamente.
Darío sintió una rabia incontrolable, no iba a permitir que esas mujeres intimidaran a su esposa de nuevo, había sido suficiente.
—Si intenta algo más en contra de mi mujer, lo van a lamentar y eso va para ustedes dos. He sido muy paciente, pero ya estoy harto. Mal